viernes, 20 de noviembre de 2015

Casi medianoche.

Érase una vez, en un lugar muy cercano, un par de ojos de una extraña tonalidad verdosa que observaban al mundo esperando un cambio en él.
Un día, cansados de estar constantemente anegados en lágrimas, decidieron poner un cristal translúcido ante ellos para distorsionar la realidad y protegerse de las sombras del mundo.

Pero, un día, el cristal comenzó a agrietarse, para ir a encontrar tras él, otra mirada...

Que le devolvió
tantas cosas que,
en realidad,
nunca le habían faltado.