lunes, 14 de marzo de 2016

Perdón.


Lo encontré entre apuntes, tinta azul, gritos y sobres de tila; y desde que lo reconocí supe que sería la única solución a la mayoría de los nudos por estrés de mis hombros y la pesadez de mi corazón, que me hacía volverme alguien que no era.

Supe que era la hora nada más verlo. Era hora de perdonar  y de abrir de nuevo los brazos y, quién sabe, quizá las alas; a todas las nuevas oportunidades que quedasen por venir. Llámalo borrón y cuenta nueva, llámalo borrar historial. Sólo sentí que el peso de mi espalda comenzaba a aligerarse. 

Aprendí a perdonar todo aquello que habían hecho y que me había dolido; por lo cual ni siquiera se habían preocupado; pero es que no son las personas; sino su corazón, lo que puede llegar a ser egoísta. He perdido la cuenta de cuantas veces me tratasteis de loca cuando quizá lo único que necesitaba era una buena conversación que me llevara lejos de aquel lugar...

Ya no culpo a nadie por nada; porque he olvidado lo que es la culpa. Tenéis siempre a alguien aquí dispuesto a escuchar y a entender, delante de una taza de café, quizá; o por casualidad, en mitad de una noche entre un olor a primavera que ya empieza a llegar. Sin rencores; sin segundas.

Os perdono; y, por favor, perdonadme.
Pero lo más importante
me perdono a mi también.

Sed felices.

martes, 8 de marzo de 2016

Chris Martin.

<<Lights will guide you home
and ignite your bones
and I will try
to fix you>>

Pero lo cierto es que no hay ninguna luz, sino que vivo entre tinieblas que sólo dejan entrar un resquicio de Sol muy de vez en cuando. Un continuo vagar entre tinieblas cargado de abulia y de un inmenso vacío, de un dolor en la boca del estómago que apenas deja pasar el aire.

Tampoco los huesos se iluminan; solo pesan y pesan; y se agrietan, y hacen que me canse de esta maldita deriva a la que estoy condenada. No quiero caer de nuevo, de verdad que no quiero encerrarme de nuevo en aquella maldita locura. No quiero vivir otra vez la misma pesadilla. No quiero más estómagos revueltos.  Pero eso solo depende de mi.

Ah, y sobre todo. No hay nadie, absolutamente nadie que intente arreglarme; porque te juro que no tienen ni la más mínima idea de lo rota que estoy. Nadie ve los añicos; y quien intenta verlos se corta con ellos y...
se aleja.


Qué bonito se ve el mundo a través de tu voz, Chris.

PD:
Si de verdad es necesario
sentir todo este dolor para sentirse vivo
por favor
dejadme morir

jueves, 3 de marzo de 2016

Ódiame.

Ódiame. No importa, de verdad. No voy a enfadarme ni a apuntarte en ninguna lista negra. Eso es cosa del pasado.

Ódiame. Odia mi cuerpo, mis formas; porque de verdad que son horrorosas.. Odia mi palidez y mis labios cortados.

Y, por supuesto, ódiame a mi. Odia mi bipolaridad y mi sensibilidad ridícula para los tiempos que corren. Odia mi estúpida manera de amar. Odia mis ideas y mi forma de hacer las cosas. Odia torpeza y mi voz. Odia mi manera de echar de menos. Odia mi manera de perder los nervios y el control. Odia el modo en el que destrozo todo lo que amo.

Tienes motivos de sobra. Ódiame. Porque creo firmemente que lo merezco.


Ah, y si, por casualidad
no te apetece odiarme
no te preocupes porque
ya lo hago yo por ti y por todos.